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oct 2023
Microbiota: conquistadores del cuerpo humano
Microbiota: conquistadores del cuerpo humano
El Dr. Diego López, Miembro del Núcleo de Nutrición y Geriatría de la Universidad María Auxiliadora (UMAX) nos comenta más sobre la microbiota, que son comunidades microbianas (bacterias, hongos, virus y arqueas) que ocupan un nicho o hábitat ecológico particular en el cuerpo humano como piel, boca, intestino, etc. El intestino humano es el hogar de trillones de microorganismos que, en conjunto, constituyen la microbiota intestinal.
La microbiota autóctona está constituida por el conjunto de microorganismos que colonizan establemente la superficie epidérmica y la de las mucosas. En general, la relación es mutualista, lo que significa que es beneficiosa para los dos socios de la simbiosis, pero puede llegar a ser parasitaria como consecuencia de disfunciones de la respuesta inmunitaria.
La microbiota de la piel es escasa y está dominada por Staphylococcus epidermidis. En los pliegues aumenta y se diversifica debido al sudor que suministra humedad y nutrientes. El olor peculiar que desprenden dichos pliegues es consecuencia de la actividad microbiana.
Composición de la microbiota intestinal
El intestino delgado presenta una diversidad de microorganismos que de manera directa o indirecta participan en los procesos digestivos en el individuo y en su conjunto se le denomina microbiota intestinal, este es un ecosistema de gran complejidad que recubre el tubo gastrointestinal.
La influencia que tiene la microbiota intestinal en el hospedero dentro de sus procesos bioquímicos y/o metabólicos, ha sido en la obtención de energía a partir de la dieta, la generación de metabolitos producto de la fermentación de los alimentos, como son vitaminas y ácidos grasos de cadena corta, entre otros.
La composición de la microbiota intestinal está influenciada por hábitos dietéticos, costumbres
culinarias, tipo de población a la que pertenece el individuo, consumo de alcohol, y demás factores ambientales que la modifican. Esta presenta una gran diversidad en cada individuo en cuanto al tipo y número de microorganismos que la constituyen.
Adquisición de la microbiota
Cada individuo posee una comunidad microbiana peculiar que depende de su genotipo y de la exposición temprana a los microorganismos de su entorno, pero también de la dieta, los cambios de estilo de vida o la terapia frente a las infecciones. Esto implica que la colonización desde el nacimiento será diferente dependiendo de factores como el tipo de parto, el modelo de lactancia, el entorno en el que crecemos (rural o urbano), nacer en un país en vías de desarrollo o desarrollado, el uso de antibióticos, especialmente los utilizados para combatir infecciones durante el parto y en la primera infancia, etc.
Un inadecuado desarrollo de nuestra microbiota intestinal durante los primeros meses de vida por el aumento del número de cesáreas, el abandono prematuro de la lactancia materna o, ya en la edad adulta, por el abuso de antibióticos, una dieta inadecuada o el proceso del envejecimiento, puede llevarnos a un estado de disbiosis con una alteración de la microbiota tanto cualitativa (predominio de especies distintas a las habituales) como cuantitativa (menor concentración de bacterias beneficiosas). La consecuencia será la disminución de sus efectos saludables y la aparición de enfermedades.
Está generalmente aceptado que un recién nacido a término por vía vaginal y alimentado con leche materna desarrolla una microbiota más competente y protectora frente a la aparición de algunas enfermedades. La leche materna es un alimento totalmente adaptado a la capacidad metabólica del neonato y aporta una serie de componentes muy importantes para el mantenimiento del estado de salud del lactante, como los oligosacáridos de leche materna (Human Milk Oligosaccharides -HMO-, en inglés), que favorecen el crecimiento de algunos microorganismos beneficiosos, como las bifidobacterias.
Funciones de la microbiota
La microbiota oral interactúa con su portador humano: la eubiosis controla al sistema inmunitario para evitar la inflamación excesiva mientras se mantiene vigilante y estimula la producción de interferones.
Algunos alimentos como la remolacha contienen nitrato. Ciertas bacterias de la boca lo reducen a nitrito que ya de por sí tiene efectos antimicrobianos y antiinflamatorios, tanto en la boca como en la nariz. Este nitrito se transforma en óxido nítrico por las bacterias. El óxido nítrico también es antiinflamatorio y antimicrobiano.
El óxido nítrico es también un señalizador fundamental para mantener la salud del endotelio,
la capa interna de las arterias; ayuda a mantener una tensión arterial normal. Comer pocos alimentos con nitratos favorece la hipertensión y la inflamación cardiovascular.
La microbiota ayuda en la digestión: cuando mordemos un trozo, lo masticamos a menudo, no lo suficiente, tragamos y la comida llega al estómago. En el estómago hay un ambiente muy ácido y es el que permite poner en marcha los primeros pasos de la digestión. El páncreas fabrica enzimas digestivas y la bilis se vierte para la emulsión de las grasas.
Efecto de la dieta sobre la modulación de la microbiota
El efecto de los patrones dietéticos sobre la microbiota intestinal afecta el balance energético y metabólico del individuo, generando cambios en el peso corporal, de tal manera que una dieta desequilibrada origina cambios desfavorables en el balance energético y en la composición microbiana intestinal, que tiene como resultado el aumento de peso y mayor riesgo en desarrollar enfermedades metabólicas, por el contrario, una dieta equilibrada favorece apropiados cambios en la composición de la microbiota y puede promover la pérdida de peso y un cambio metabólico saludable.
El tipo de alimento que se consume tendrá un impacto sobre la modulación de la microbiota. Estos nutrientes son principalmente polisacáridos, grasas, proteínas y vitaminas que consume el huésped y pueden ser absorbidos y utilizados por la microbiota intestinal.
En segundo lugar, los hábitos dietéticos, tipo de alimentación y las costumbres culinarias de la población de cada región geográfica, desarrollan un efecto dominante para determinar la composición y variedad de bacterias que conforman la microbiota intestinal del individuo en el largo plazo.
En tercer lugar, se puede considerar el efecto de la dieta y costumbres culinarias similares entre personas de una misma región sobre la modulación de la microbiota, es decir, la variabilidad entre sujetos debido a la naturaleza individualizada de su microbiota intestinal y el tipo de respuesta de cada individuo.