18
dic 2023
Promoviendo la salud activa en la vejez
Promoviendo la salud activa en la vejez
La Mag. Nisselli Burguez, miembro del Núcleo de Nutrición y Geriatría de la Universidad María Auxiliadora (UMAX) en esta nota comenta más cerca de los hábitos alimenticios para el bienestar en el adulto mayor. Según la profesional, en un mundo donde la población adulta mayor juega un papel cada vez más importante, especialistas en gerontología y nutrición comparten estrategias cruciales para un envejecimiento activo y saludable.
La Mag. Burguez explicó, los estilos de vida adoptados por los adultos mayores no solo inciden en el control de enfermedades, sino que también pueden marcar la diferencia en la calidad de vida, reduciendo los riesgos de dependencia y discapacidad. En ese contexto, la alimentación equilibrada es fundamental para un envejecimiento saludable. Los expertos resaltan la importancia de consumir tres comidas diarias, priorizando alimentos bajos en grasa, azúcar y sal.
Además, insisten en la inclusión de frutas y verduras en cada comida, evitando grasas saturadas y colesterol. El adecuado consumo de agua se presenta como un componente esencial para la hidratación y el mantenimiento de la salud.
Actividad física y descanso adaptados a la vida cotidiana
Los programas de ejercicio diseñados para adultos mayores deben integrar movimientos que se alineen con la vida diaria, desde momentos de rutinas establecidas hasta tareas domésticas y actividades recreativas. La actividad física no solo mejora la salud física, sino que también contribuye significativamente al bienestar emocional y a la independencia funcional.
El descanso y el sueño adecuados son considerados como necesidades fisiológicas fundamentales para los adultos mayores. Establecer hábitos regulares de sueño y prestar atención a la calidad del descanso son prácticas esenciales para mantener una vida activa y con la energía necesaria para afrontar las actividades cotidianas.
La dieta del adulto mayor debe ser completa, equilibrada y adaptada a sus hábitos, costumbres y tradiciones. Se destaca la importancia de los macronutrientes (proteínas, grasas y carbohidratos) y micronutrientes (vitamina D y calcio). El consumo de alimentos ricos en fibra, proteínas de origen animal y vegetal, así como alimentos ricos en calcio, se sugiere para mantener un equilibrio nutricional óptimo.
En el contexto local, se resalta la accesibilidad a alimentos frescos y saludables a través de ferias agropecuarias. Productores locales ofrecen frutas, verduras, lácteos y huevos, proporcionando opciones nutritivas. Además, se alienta el autocultivo como una estrategia para reducir costos y fomentar una alimentación saludable.
En conclusión, adoptar un estilo de vida activo y nutritivo en la vejez no solo es posible, sino esencial para disfrutar plenamente de esta etapa del ciclo vital. Estas prácticas, respaldadas por la ciencia y adaptadas a las necesidades individuales, ofrecen un camino claro hacia un envejecimiento saludable y satisfactorio.