09
dic 2024
Uso indiscriminado de benzodiacepinas ¿qué son y por qué debemos tener cuidado?
Uso indiscriminado de benzodiacepinas ¿qué son y por qué debemos tener cuidado?
Las benzodiacepinas (BZD), como el diazepam, el alprazolam y el clonazepam, son medicamentos ampliamente utilizados en el tratamiento de la ansiedad debido a sus propiedades sedantes, ansiolíticas, relajantes musculares y anticonvulsivas. Sin embargo, un uso prolongado o indiscriminado de estos psicofármacos puede derivar en graves consecuencias para la salud física y mental, según explican la Univ. Sol Martínez, la Dra. Raquel Tejada, Docente de Tiempo Completo, y el Dr. José Nicolás Ayala Servín, Docente Investigador Asociado, integrantes del Núcleo de Psiquiatría y Salud Mental de la carrera de Medicina de la Universidad María Auxiliadora (UMAX).
Aunque son efectivos en tratamientos a corto plazo, las benzodiacepinas presentan riesgos significativos, incluyendo dependencia, tolerancia y síndrome de abstinencia. Estos efectos pueden surgir incluso en dosis bajas si se consumen durante períodos prolongados. La dependencia funcional es una de las principales señales de alerta, donde los pacientes dependen de las BZD para realizar actividades cotidianas. Además, su uso prolongado puede provocar deterioro cognitivo, problemas de memoria e insomnio. En adultos mayores, los efectos secundarios como la falta de coordinación aumentan el riesgo de caídas y accidentes.
En casos de sobredosis, las BZD pueden generar sedación excesiva, somnolencia, debilidad muscular, mareos y confusión, síntomas que, en casos extremos, pueden poner en riesgo la vida. Estas complicaciones son más severas en pacientes mayores, quienes requieren una vigilancia especial en el uso de estos medicamentos.
La comunidad médica advierte que las benzodiacepinas deben prescribirse únicamente cuando sea estrictamente necesario y por el menor tiempo posible. Su uso en pacientes con antecedentes de abuso de sustancias debe ser particularmente cuidadoso para evitar el desarrollo de adicción.
Además, se debe concientizar a los pacientes sobre la importancia de no automedicarse ni aumentar las dosis sin supervisión médica. Alternativas como la psicoterapia y otras intervenciones no farmacológicas pueden ser igual de efectivas en el tratamiento de la ansiedad y otros trastornos.
Promover el uso responsable de estos fármacos y la capacitación adecuada de los profesionales de la salud es esencial para minimizar riesgos y garantizar la seguridad de los pacientes. Consultar a un médico especializado es clave para determinar el tratamiento más adecuado y evitar complicaciones relacionadas con el uso indebido de benzodiacepinas.